Salamanca y el Lazarillo de Tormes

El Lazarillo de Tormes comienza en Salamanca, donde había nacido Lázaro. En el Tratado primero podemos leer:

Pues sepa Vuestra Merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre; y fue de esta manera: mi padre, que Dios perdone, tenía cargo de proveer una molienda de una aceña que está ribera de aquel río, en la cual fue molinero más de quince años; y, estando mi madre una noche en la aceña, preñada de mí, tomóle el parto y parióme allí. De manera que con verdad me puedo decir nacido en el río.

A Lázaro le viene su sobrenombre del río Tormes, que atraviesa Ávila y Salamanca y desemboca en el Duero. Los padres de Lázaro son de una aldea que está junto a este río y que se llama Tejares. Este lugar tiene una historia peculiar: fue un municipio independiente hasta que en 1968 se integró como barrio en la ciudad de Salamanca. En la época en la que se escribió la novela era un lugar relativamente importante (en 1534 tenía unos 450 habitantes). Salamanca se halla muy vinculada a esta famosa novela picaresca, junto al Puente Romano hay una estatua que le rinde homenaje, ¿la habéis visto los que habéis estado por esas tierras de excursión?.

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Unos de los pasajes más famosos del la obra ya lo hemos leído en clase: es el del ciego y el toro, y aparece también en el Tratado primero.

Salimos de Salamanca, y, llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y, allí puesto, me dijo:
-Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro de él.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así. Y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:
-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.
Y rió mucho la burla.
Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que, como niño, dormido estaba. Dije entre mí: «Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer».

A la entrada del Puente Romano de Salamanca,  se encuentra la estatua más antigua de la ciudad. Su origen está en los Vettones, pueblo cuya economía era esencialmente ganadera. Representa un animal incierto y, aunque popularmente se conoce como verraco (cerdo reproductor), podría tratarse de un toro. La escultura estuvo en diversos museos hasta que se volvió a colocar sobre el puente el 23 de octubre de 1954 para celebrar el IV centenario de la publicación del Lazarillo de Tormes. Desde entonces, su ubicación ha variado desde el interior del puente hasta la actual entrada, sitio que ocupa desde 1993.

 

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One Response to Salamanca y el Lazarillo de Tormes

  1. Rocío dice:

    Sólo quería decir que me estoy leyendo “El Lazarillo” y que me parece muy entretenido. Me ha gustado especialmente la primera vez que habla con el escudero y este le dice que pasar hambre es una virtud, cuando resulta que él está tan hambriento o más que Lázaro. Cuando estuvimos en Salamanca no pasamos por el puente romano pero sí vimos el jardín de Calisto y Melibea, protagonistas de “La Celestina”, una obra que también comentamos en clase.

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